Muchos de ustedes podrían hacerse preguntas como ¿por qué es interesante bucear en un cenote? ¿qué tiene de divertido si no hay vida marina? y afirmaciones como “Seguro sólo es ver rocas” ó “todos los cenotes han de ser lo mismo” y son precisamente esas preguntas las que intentaremos responder y aclarar en este blog
Cabe señalar que para bucear en un cenote, o en el entendido de una zona de caverna de un cenote para buzos recreativos, puede llegar a ser sumamente diferente dependiendo de la ubicación y tipo de cenote ya que, al menos en México, la península de Yucatán ofrece una variedad de cenotes que podríamos dividir en dos grandes variantes: Cenotes usualmente de gran profundidad con una geografía parecida a la de un cilindro hacia abajo, o bien cenotes que parecen laberintos sumergidos debido a que cuentan con cuevas submarinas y de poca profundidad profundidad a comparación de los cenotes cilíndricos, diferencias y naturalezas de formación que explicaremos en otro artículo.
Partiendo de esto, el buceo que decidas realizar dependerá mucho de si esperas ver formaciones rocosas en un “laberinto” como pudieran ser los buceos en el parque Dos Ojos o majestuosos volúmenes de agua y roca como el Cenote Angelita y su nube de Sulfuro de Hidrógeno, o incluso aguas de colores cobrizos brillantes debido al ácido tánico, como por el cenote de Casa Cenote.
Si decides bucear en un cenote, debes tener claro que la experiencia será más similar a entrar a un mundo nuevo que a un buceo en mar, debido a que las condiciones y lo que observarás es totalmente diferente: en el mar, puedes sentir las corrientes, ver tiburones o vida marina, apreciar arrecifes, explorar pecios, o simplemente entrar en contacto con el “gran azul”, mientras que, en un buceo en cenotes, te brindaré una imagen de un buceo en el cenote angelita: acercamos el equipo a la plataforma de buceo, bajamos por las escaleras y nos equipamos, y comenzamos un descenso que parece no tener fin hacia la nube de sulfuro mientras la luz sigue mandando rayos de sol hacia donde nos dirigimos, llegamos a la nube, comenzamos a cruzarla y en este momento sólo vemos ondas blancas que parecieran pequeños nubarrones, si pierdes concentración puedes olvidarte fácilmente que estás en un cenote a aproximadamente 30 metros de profundidad y bien sentir que estás en medio de una meditación o volando en avión en medio de nubarrones, tus sentidos se pueden volver confusos, y eso es parte de lo mágico. La nube termina, la hemos cruzado, y ahora estamos en lo que pareciera ser una zona de bosque y turba sin fin, ya no hay luz de sol y ahora tenemos la nube como si fuera el cielo en plena oscuridad, recorremos la zona de turba y vemos que en este cenote hubo árboles, las raíces vienen de lo más profundo, como si fueran brazos intentando escapar, tratando de tomar un poco de luz solar, pero es imposible, la nube elimina toda posibilidad; las texturas son oscuras, porosas, pero con una finura que sólo el tiempo y el agua pueden generar en rocas tan voluminosas. Estamos algunos minutos recorriendo y es momento de comenzar a ascender, cruzar la nube nuevamente, volver a hipnotizarnos con las ondas blancas para ver los rayos de sol nuevamente, y experimentar la caverna que este cenote cilíndrico tiene para nosotros. A diferencia de cenotes cavernosos, Angelita cuenta con una única caverna transitable sin necesidad de línea, ya que su extensión es realmente corta y no hay bifurcaciones que requieran navegación. Cruzamos la caverna, estamos más cerca de la superficie, es momento de entrar en profundidad de parada de seguridad y posteriormente finalizar el buceo. ¿Experimentaste conmigo todo lo que vivimos en este cenote? En artículos próximos, abordaremos diferentes cenotes y las experiencias que puedes vivir en ellos, así como temas de interés que van más allá del buceo, como mitología maya, experiencias e historias de la exploración de cenotes, y una relación que en pocas ocasiones se ve en el buceo: los cenotes como sitios de conexión biológica y espiritual.


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